Eran los meses de julio y agosto de 1992 cuando Jaime Viñals emprendió el viaje al viejo continente. Su primera meta, la comenzaron desde abajo, en el pueblo de Pietracamela, Italia, pasando por calles angostas, curvas empinadas, pueblos en la campiña, a subir el monte Gran Sasso. Seguía la travesía hacia Francia, lugar del Mont Blanc, en el que primero tubieron que pasar por los montes Porche, Argentella y Sibilla, localizados en Italia. Llegaron a Courmayer, Francia, un pueblo con casas de madera de forma triangular, calles peatonales siempre angostas. Luego empezaron a subir lenta y vertiginosamente, pasando por bosques de coníferas y más tarde se estarían topando con el glaciar, que hasta la cima es hielo y nieve sólamente. Teníamos, a un costado el vacío del precipicio, y al otro una enorme pared de hielo que nos impedía maniobrar bien por lo angosto del espacio. Además, nos azotaba un viento helado. Pero todo esto no limitaba nuestro desempeño; de ahí no había obstrucción hasta la cumbre. ¤ Algunos de los párrafos son sustractos del libro "La montaña es mi destino"© de Jaime Viñals.
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